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jueves, 2 de agosto de 2012

LA ADOLESCENCIA ES LO QUE VEN LOS ADULTOS




La  adolescencia no es, solamente, un producto adolescente sino el producto de sus adultos. La adolescencia la conforman otras miradas o, cuando menos, resulta ser en función de cómo la vemos. Conocer al adolescente significa tener presente que una parte importante de la realidad a conocer está en las miradas de las personas adultas. Una investigación sobre los mundos de los adolescentes necesita conocer cómo son vistos, interpretados y vividos, por las personas adultas.
Podríamos decir que no existe problema adolescente sino problemas de los adultos con sus adolescentes. O simplemente destacar que las relaciones con los adultos que los rodean y las vivencias derivadas de la relación, son buena parte de lo que son como adolescentes. El profesorado, por ejemplo, los mira y los vive de distintas formas. Con ellos y ellas construyen relaciones generadoras de confianza, de tensión, de acumulación de experiencias positivas o de bagajes vitales negativos. Tener uno u otro profesorado significará descubrir de distintas formas, en diferentes momentos, algunas cuestiones vitales, algunas formas de ser persona, unas u otras preocupaciones de la existencia, unas u otras prioridades y valores para el momento adolescente.
El grupo familiar, con sus características derivadas de la condición social (económica, cultural,etc.), aporta unas personas adultas que tienen desiguales y distintas posibilidades de entender lo que está pasando con sus hijos e hijas, de facilitarles diversas hipótesis para que entiendan la etapa que están viviendo. Las relaciones dentro del grupo familiar (la composición del grupo, el estilo, los climas) condicionan todavía más el repertorio de conductas de conflicto y sus posibilidades de resultar problemas adolescentes. Pero, especialmente, condicionarán la base de seguridad con la que gestionarán las crisis que tendrán que vivir. Parte de su seguridad e inseguridad, de la gestión de los riesgos y las crisis dependen de los climas familiares. Parte de las confianzas en sí mismos dependen de las dosis de confianza construidas con las personas adultas del grupo familiar. Algunos elementos determinantes de como se viven y como hacen de adolescentes, especialmente de cómo se es adolescente chico o adolescente chica, dependerán de estas relaciones con el mundo adulto.

INCORPORAR SUS MIRADAS
No se trata de saber cómo son ni de sistematizar lo que dicen, piensan o hacen los adolescentes; aquello que realmente importa es recoger, tanto como sea posible, sus argumentos, sus formas de ver, sentir e interpretar lo que están viviendo.
No basta con preguntar. Ni tan solo de hacerlo de forma abierta y creativa.
Con frecuencia, los chicos y chicas ya están saturados de nuestras intervenciones e indagaciones sobre sus problemas. Muchas veces tienen interés en buscar otras perspectivas, en destacar otros aspectos, en demostrar otras preocupaciones (“Hay problemas que para nosotros son muy importantes y que para ustedes, los mayores, no lo son tanto… A veces los adultos nos dan largas, no contestan... no son sinceros...).
Para poder hacerlo conviene destacar que entender el mundo adolescente es siempre encontrar una forma de escucharlos si lo que se pretende es tener capacidad para influir en sus vidas.


FRAGMENTO DE LA CONFERENCIA “Cómo mirar a los adolescentes sin convertirlos en un problema” del Psicólogo JAUME FUNES ARTIAGA




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miércoles, 25 de julio de 2012

YO ME SIENTO....

 “Dame el don de un corazón que escucha”
El rey Salomón

En numerosas ocasiones, los adultos nos encontramos en la situación en la que necesitamos ser escuchados. Muchas veces no queremos soluciones, ni respuestas, solamente necesitamos ser comprendidos, sin ser cuestionados. Los jóvenes necesitan las mismas consideraciones. En el caso de que el adolescente haya tenido conductas inadecuadas, éstas se pueden corregir posteriormente.

Una comunicación respetuosa entre padres e hijos, permite que ambas partes puedan expresar lo que piensan y sienten, sin temor a ser rechazados. Esto significa aceptar lo que el otro dice, pero no necesariamente estar de acuerdo. Debemos ser capaces de comunicarnos de manera tal, que nuestro hijo entienda nuestros sentimientos, ideas e intenciones. 
Es común que el adolescente rechace y rehúya de cualquier momento donde se vea acorralado para iniciar una conversación con los adultos. La razón es natural. En el proceso que vive lleno de cambios y confusión tiene la percepción de que nadie lo entiende ni se preocupa por entenderlo, principalmente sus padres.  Es por eso que si los puentes de comunicación existían pueden llegar a fracturarse y ante la desesperación los padres generalmente reaccionamos de formas que terminan por romperlo. Es por eso que las formas de comunicación con nuestro hijo en esta etapa son vitales para mantenerlo cerca y generar en él sentimientos de apoyo, compañía, respeto y amor.
 Lo más importante es recordar que los mensajes que mandemos se centren en lo que nosotros como padres sentimos y pensamos sin acusar, juzgar o criticar al adolescente. Generalmente en nuestro enojo hacemos todo lo contrario y decimos frases como:
“tú me haces enojar” en lugar de “yo me siento enojado”
 “tú tienes que ayudar” en lugar de “me gustaría que ayudaras más”
“tú no me escuchas” en lugar de “no me siento escuchado”
“haces que me preocupe” en lugar de “me siento preocupado cuando…”
En el momento en que como padres nos hacemos responsables de nuestros sentimientos con respecto a la conducta de nuestros hijos las posibilidades de realmente comunicarnos con él aumentan. Y el objetivo es ese, comunicar los sentimientos. No es una técnica de modificación de conducta. Si se utiliza como tal, se desvirtúa y convierte a quien lo hace en un manipulador emocional. Si el adolescente se siente manipulado en ese momento se alejará y las posibilidades de recuperar su confianza disminuirán de forma considerable.

Psic. Daniela Valera Cato



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lunes, 23 de julio de 2012

EDUCAR CON EL EJEMPLO


“Si la vida te ha regalado un hijo...tiembla, porque no solo serás su padre,  también serás su ejemplo”                                                                                                                             Anónimo
            
    La familia es un espacio excepcional de formación de actitudes, habilidades y valores que permitirán al niño enfrentar la etapa decisiva de la adolescencia de forma saludable. Cuando en la familia las dificultades se salen de control  y se manejan de formas inadecuadas, entonces la familia misma pasa de ser un factor protector a ser uno de riesgo que va a influir de forma importante para que el joven busque resolver sus dificultades refugiándose en conductas adictivas sobre todo si los padres u otros miembros de la familia también lo hacen. Es importante destacar que los factores familiares no son causa única para que los jóvenes se inicien en el consumo de alcohol y drogas sin embargo sí es el lugar donde podemos cambiar la historia.

·      -    ¿Mandas a tu hijo a la tienda a comprarte los cigarros o alguna bebida alcohólica para tu consumo?   
      LO ESTÁS PREPARANDO PARA SU PROPIO CONSUMO
·      -    ¿Les parece divertido cuando algún familiar se emborracha y su conducta es resultado de su intoxicación? LE ESTÁS DICIENDO QUE ES DIVERTIDO ESTAR INTOXICADO
·   -   ¿En las reuniones familiares siempre hay alcohol y le ofreces bebidas alcohólicas a tu hijo adolescente argumentando que está en casa y no hay riesgo?  LE ESTÁS DICIENDO QUE PARA DIVERTIRSE ES NECESARIO BEBER ALCOHOL
·     -     ¿Si tu hijo y sus amigos consumen bebidas alcohólicas lo permites siempre y cuando estén en casa, al final mejor ahí que en otro lugar?  LE ESTÁS DICIENDO QUE APRUEBAS QUE SE INTOXIQUE Y QUE INVITE A OTROS A HACERLO
·         -   ¿Cuándo llegas cansado del trabajo invariablemente te tomas una o dos copas para relajarte? LE ESTAS DICIENDO A TU HIJO QUE EL ALCOHOL ES UN MÉTODO ACEPTABLE PARA MANEJAR EL ESTRÉS, EL CANSANCIO E INCLUSO LOS CONFLICTOS

Estas y muchas otras actitudes al parecer inofensivas promueven en nuestros hijos el consumo de sustancias tóxicas. Al final se trata de enseñarles a ser capaces de tomar decisiones responsables al respecto. Si te preguntas ¿qué puedo hacer con mi hijo en tema de adicciones? Mejor pregúntate ¿Qué puedo hacer yo conmigo mismo en tema de adicciones?
“El joven no aprende lo que los mayores dicen, sino lo que ellos hacen."                  Baden Powell 



Psic. Daniela Valera Cato




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miércoles, 18 de julio de 2012

TU HIJOS NO SON TUYOS


Tus Hijos no son tus hijos, 
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de tí, si no a través de tí.
Y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor
pero no tus pensamientos, pues
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos
pero no sus almas, porque ellas
viven en la casa del mañna,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos
pero no procures hacerlos semenjantes a tí.
Porque la vida no retrocede
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad!

Gibrán Jalil Gibrán


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lunes, 16 de julio de 2012

THE WALL




"CUANDO LOS PADRES HAN CONSTRUIDO TODO, A LOS HIJOS SÓLO LES QUEDA DERRUMBARLO"   Karl Kraus 






Checa el siguiente video!

THE WALL: lo mejor que un padre puede hacer por su hijo

El mejor regalo que podemos darle a nuestros hijo es acompañarlos en el saber de que el trabajo duro siempre recompensa.














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miércoles, 11 de julio de 2012

CAMINO A LA INDEPENDENCIA


Los seres humanos iniciamos nuestra vida siendo completamente dependientes de nuestros cuidadores por varios años, pero con la súbita llegada de la adolescencia viene un cambio gradual de esa dependencia y los padres nos vemos remplazados por los amigos.
Para que el joven pueda perfeccionar sus relaciones con el mundo exterior y sus contemporáneos tiene que probarse.  Probar quién es, qué le gusta, enfrentarse a situaciones de riesgo en donde descubrirá si es capaz de tomar las decisiones adecuadas, etc; y aunque el adolescente no demuestre los valores familiares como nos gustaría, seguramente los tiene bien arraigados pero si nos oponemos constantemente a sus elecciones éstos podrán desvirtuarse.
                Sin embargo existen métodos para mantenernos cerca de nuestro hijo dándole cierta libertad de decisión sobre las amistades que frecuentará, evitando riesgos innecesarios:
-          - Conozcamos a los padres de sus amigos.
     - Invitemos a nuestro hijo y sus amigos a pasar algunas tardes en casa para que conocerlos evitando estar todo el tiempo al pendiente de sus conversaciones o lo que hacen. El que estén en casa no significa que estemos en la misma habitación que ellos.
-        -  Hablemos con personal de la escuela que nos pueda dar referencias sobre el círculo de amigos que nuestro hijo frecuenta.
-          - De ser posible llevémoslo y recojámoslo de los lugares de reunión y de vez en cuando ofrezcámonos a llevar a sus amigos a casa. Será una buena oportunidad para saber donde viven y conocer a sus familias.

       Estas estrategias no solo le permitirán probarse, también probaremos nuestra capacidad para fomentar en ellos una independencia responsable, sabremos que tan desarrollada está su capacidad para tomar decisiones que no pongan en riesgo su integridad e incluso su vida y sobre todo se sentirán respetados, protegidos y amados.

El adolescente no es digno de confianza hasta que sea evidente que puede cuidarse. Los padres que confían en un adolescente están perdidos”                                                  Rosario Busquet



Psic. Daniela Valera Cato




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