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lunes, 6 de agosto de 2012
jueves, 2 de agosto de 2012
LA ADOLESCENCIA ES LO QUE VEN LOS ADULTOS
La adolescencia no es, solamente, un producto adolescente
sino el producto de sus adultos. La adolescencia la conforman otras miradas o,
cuando menos, resulta ser en función de cómo la vemos. Conocer al adolescente
significa tener presente que una parte
importante de la realidad a conocer está en las miradas de las personas
adultas. Una investigación sobre los mundos de los adolescentes necesita
conocer cómo son vistos, interpretados y vividos, por las personas adultas.
Podríamos
decir que no existe problema
adolescente sino problemas de los adultos con sus adolescentes. O
simplemente destacar que las relaciones con los adultos que los rodean y las vivencias
derivadas de la relación, son buena parte de lo que son como adolescentes. El
profesorado, por ejemplo, los mira y los vive de distintas formas. Con ellos y
ellas construyen relaciones generadoras de confianza, de tensión, de
acumulación de experiencias positivas o de bagajes vitales negativos. Tener uno
u otro profesorado significará descubrir de distintas formas, en diferentes
momentos, algunas cuestiones vitales, algunas formas de ser persona, unas u
otras preocupaciones de la existencia, unas u otras prioridades y valores para
el momento adolescente.
El grupo familiar, con sus características
derivadas de la condición social (económica, cultural,etc.), aporta unas
personas adultas que tienen desiguales y distintas posibilidades de entender lo
que está pasando con sus hijos e hijas, de facilitarles diversas hipótesis para
que entiendan la etapa que están viviendo. Las relaciones dentro del grupo
familiar (la composición del grupo, el estilo, los climas) condicionan todavía
más el repertorio de conductas de conflicto y sus posibilidades de resultar problemas
adolescentes. Pero, especialmente, condicionarán la base de seguridad con la
que gestionarán las crisis que tendrán que vivir. Parte de su seguridad e
inseguridad, de la gestión de los riesgos y las crisis dependen de los climas
familiares. Parte de las confianzas en sí mismos dependen de las dosis de
confianza construidas con las personas adultas del grupo familiar. Algunos
elementos determinantes de como se viven y como hacen de adolescentes,
especialmente de cómo se es adolescente chico o adolescente chica, dependerán
de estas relaciones con el mundo adulto.
INCORPORAR
SUS MIRADAS
No se trata de saber cómo son ni de sistematizar lo
que dicen, piensan o hacen los adolescentes; aquello que realmente importa es
recoger, tanto como sea posible, sus argumentos, sus formas de ver, sentir e
interpretar lo que están viviendo.
No
basta con preguntar. Ni tan solo de hacerlo de forma abierta y creativa.
Con
frecuencia, los chicos y chicas ya están saturados de nuestras intervenciones e
indagaciones sobre sus problemas. Muchas
veces tienen interés en buscar otras perspectivas, en destacar otros aspectos,
en demostrar otras preocupaciones (“Hay problemas que para nosotros son muy importantes
y que para ustedes, los mayores, no lo son tanto… A veces los adultos nos dan
largas, no contestan... no son sinceros...).
Para
poder hacerlo conviene destacar que entender
el mundo adolescente es siempre encontrar una forma de escucharlos si lo
que se pretende es tener capacidad para influir en sus vidas.
FRAGMENTO
DE LA CONFERENCIA “Cómo mirar a los
adolescentes sin convertirlos en un problema” del Psicólogo JAUME FUNES ARTIAGA
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miércoles, 25 de julio de 2012
YO ME SIENTO....
“Dame el don de un corazón que
escucha”
El rey Salomón
En numerosas ocasiones, los adultos
nos encontramos en la situación en la que necesitamos ser escuchados. Muchas
veces no queremos soluciones, ni respuestas, solamente necesitamos ser
comprendidos, sin ser cuestionados. Los jóvenes necesitan las mismas consideraciones.
En el caso de que el adolescente haya tenido conductas inadecuadas, éstas se
pueden corregir posteriormente.
Una
comunicación respetuosa entre padres e hijos, permite que ambas partes puedan expresar lo
que piensan y sienten, sin temor a ser rechazados. Esto
significa aceptar lo que el otro dice, pero no
necesariamente estar de acuerdo. Debemos ser capaces de comunicarnos de manera tal, que nuestro hijo
entienda nuestros sentimientos, ideas e intenciones.
Es común que el adolescente rechace y
rehúya de cualquier momento donde se vea acorralado para iniciar una
conversación con los adultos. La razón es natural. En el proceso que vive lleno
de cambios y confusión tiene la percepción de que nadie lo entiende ni se
preocupa por entenderlo, principalmente sus padres. Es por eso que si los puentes de comunicación
existían pueden llegar a fracturarse y ante la desesperación los padres
generalmente reaccionamos de formas que terminan por romperlo. Es por eso que
las formas de comunicación con nuestro hijo en esta etapa son vitales para
mantenerlo cerca y generar en él sentimientos de apoyo, compañía, respeto y
amor.
Lo más importante es recordar que los mensajes
que mandemos se centren en lo que nosotros como padres sentimos y pensamos sin
acusar, juzgar o criticar al adolescente. Generalmente en nuestro enojo hacemos
todo lo contrario y decimos frases como:
“tú me
haces enojar” en lugar de “yo me siento enojado”
“tú tienes que ayudar” en lugar de “me
gustaría que ayudaras más”
“tú no me
escuchas” en lugar de “no me siento escuchado”
“haces que
me preocupe” en lugar de “me siento preocupado cuando…”
En el momento en que como
padres nos hacemos responsables de nuestros sentimientos con respecto a la
conducta de nuestros hijos las posibilidades de realmente comunicarnos con él
aumentan. Y el objetivo es ese, comunicar los sentimientos. No es una técnica
de modificación de conducta. Si se utiliza como tal, se desvirtúa y convierte a
quien lo hace en un manipulador emocional. Si el adolescente se siente
manipulado en ese momento se alejará y las posibilidades de recuperar su
confianza disminuirán de forma considerable.
Psic. Daniela Valera Cato
lunes, 23 de julio de 2012
EDUCAR CON EL EJEMPLO
“Si la vida te ha regalado un hijo...tiembla, porque
no solo serás su padre, también serás su
ejemplo” Anónimo
La
familia es un espacio excepcional de formación de actitudes, habilidades y
valores que permitirán al niño enfrentar la etapa decisiva de la adolescencia
de forma saludable. Cuando en la familia las dificultades se salen de
control y se manejan de formas
inadecuadas, entonces la familia misma pasa de ser un factor protector a ser
uno de riesgo que va a influir de forma importante para que el joven busque
resolver sus dificultades refugiándose en conductas adictivas sobre todo si los
padres u otros miembros de la familia también lo hacen. Es importante destacar
que los factores familiares no son causa única para que los jóvenes se inicien
en el consumo de alcohol y drogas sin embargo sí es el lugar donde podemos
cambiar la historia.
· - ¿Mandas
a tu hijo a la tienda a comprarte los cigarros o alguna bebida alcohólica para
tu consumo?
LO ESTÁS PREPARANDO PARA SU
PROPIO CONSUMO
· - ¿Les
parece divertido cuando algún familiar se emborracha y su conducta es resultado
de su intoxicación? LE ESTÁS DICIENDO QUE ES DIVERTIDO ESTAR INTOXICADO
· - ¿En las
reuniones familiares siempre hay alcohol y le ofreces bebidas alcohólicas a tu
hijo adolescente argumentando que está en casa y no hay riesgo? LE ESTÁS DICIENDO QUE PARA DIVERTIRSE ES
NECESARIO BEBER ALCOHOL
· - ¿Si tu
hijo y sus amigos consumen bebidas alcohólicas lo permites siempre y cuando estén
en casa, al final mejor ahí que en otro lugar? LE ESTÁS DICIENDO QUE APRUEBAS QUE SE
INTOXIQUE Y QUE INVITE A OTROS A HACERLO
· - ¿Cuándo
llegas cansado del trabajo invariablemente te tomas una o dos copas para
relajarte? LE ESTAS DICIENDO A TU HIJO QUE EL ALCOHOL ES UN MÉTODO ACEPTABLE
PARA MANEJAR EL ESTRÉS, EL CANSANCIO E INCLUSO LOS CONFLICTOS
Estas y muchas otras actitudes al
parecer inofensivas promueven en nuestros hijos el consumo de sustancias
tóxicas. Al final se trata de enseñarles a ser capaces de tomar decisiones responsables
al respecto. Si te preguntas ¿qué puedo hacer con mi hijo en tema de
adicciones? Mejor pregúntate ¿Qué puedo hacer yo conmigo mismo en tema de adicciones?
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| “El joven no aprende lo que los mayores dicen, sino lo que ellos hacen." Baden Powell |
Psic. Daniela Valera Cato
miércoles, 18 de julio de 2012
TU HIJOS NO SON TUYOS
Tus Hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,No vienen de tí, si no a través de tí.
Y aunque estén contigo,
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor
pero no tus pensamientos, pues
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos
pero no sus almas, porque ellas
viven en la casa del mañna,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos
pero no procures hacerlos semenjantes a tí.
Porque la vida no retrocede
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad!
lunes, 16 de julio de 2012
THE WALL
"CUANDO LOS PADRES HAN CONSTRUIDO TODO, A LOS HIJOS SÓLO LES QUEDA DERRUMBARLO" Karl Kraus
THE WALL: lo mejor que un padre puede hacer por su hijo
El mejor regalo que podemos darle a nuestros hijo es acompañarlos en el saber de que el trabajo duro siempre recompensa.
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miércoles, 11 de julio de 2012
CAMINO A LA INDEPENDENCIA
Los seres humanos iniciamos nuestra vida siendo completamente
dependientes de nuestros cuidadores por varios años, pero con la súbita llegada
de la adolescencia viene un cambio gradual de esa dependencia y los padres nos
vemos remplazados por los amigos.
Para que el joven pueda perfeccionar sus relaciones con el mundo
exterior y sus contemporáneos tiene que probarse. Probar quién es, qué le gusta, enfrentarse a
situaciones de riesgo en donde descubrirá si es capaz de tomar las decisiones
adecuadas, etc; y aunque el adolescente no demuestre los valores familiares
como nos gustaría, seguramente los tiene bien arraigados pero si nos oponemos
constantemente a sus elecciones éstos podrán desvirtuarse.
Sin embargo existen métodos para
mantenernos cerca de nuestro hijo dándole cierta libertad de decisión sobre las
amistades que frecuentará, evitando riesgos innecesarios:
- - Conozcamos a los
padres de sus amigos.
- Invitemos a nuestro
hijo y sus amigos a pasar algunas tardes en casa para que conocerlos evitando
estar todo el tiempo al pendiente de sus conversaciones o lo que hacen. El que
estén en casa no significa que estemos en la misma habitación que ellos.
- - Hablemos con
personal de la escuela que nos pueda dar referencias sobre el círculo de amigos
que nuestro hijo frecuenta.
- - De ser posible llevémoslo
y recojámoslo de los lugares de reunión y de vez en cuando ofrezcámonos a
llevar a sus amigos a casa. Será una buena oportunidad para saber donde viven y
conocer a sus familias.
Estas estrategias no solo le permitirán probarse, también probaremos
nuestra capacidad para fomentar en ellos una independencia responsable,
sabremos que tan desarrollada está su capacidad para tomar decisiones que no
pongan en riesgo su integridad e incluso su vida y sobre todo se sentirán
respetados, protegidos y amados.
“El adolescente no es digno de
confianza hasta que sea evidente que puede cuidarse. Los padres que confían en
un adolescente están perdidos” Rosario Busquet
Psic.
Daniela Valera Cato
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